La regla de las 10.000 horas

En «Outliers, The Story of Success», Malcolm Gladwell, periodista y escritor canadiense, desarrolla un conjunto de teorías acerca de las razones del éxito.

Una de esas teorías es «la regla de las 10.000 horas». Según Gladwell, 10.000 horas de práctica es lo que una persona con talento necesita para lograr el nivel de excelencia, ya sea para tocar un instrumento musical, para hacer un deporte o para destacarse en cualquier disciplina. Más aún, para Gladwell, la práctica no se hace cuando eres bueno en algo, sino que es lo que te hace ser bueno en algo. Algunos de los «outliers» (destacados, los fuera de serie) que menciona como ejemplo son los Beatles y Mozart (música), Bobby Fischer (ajedrez), y Bill Joy, Bill Gates, Steve Jobs entre otros íconos de Sillicon Valley.

Además de talento y práctica, Gladwell destaca que las oportunidades juegan un papel fundamental en el camino hacia el éxito.

Esta teoría ha sido refutada por quienes sostienen que el número mágico de «10.000» es arbitrario, y que esas horas de práctica sólo garantizan estar en un nivel promedio en relación a otros.  Además, la práctica como repetición una y otra vez de los mismo, no es sinónimo de progreso. En cambio, la práctica planificada y con un propósito exige ser honestos con nosotros mismos acerca de qué aspectos queremos mejorar para lograr nuestros objetivos, a pesar de que ello implique desafíos e incomodidades.

¿Es posible aplicar la regla de las 10.000 horas a cualquier disciplina?

¿Podemos cualquiera de nosotros destacarnos (ser un «outlier») en lo que hacemos sumando a nuestros talentos innatos capacitación, práctica, y perseverancia, esforzándonos para traspasar los límites de nuestra zona de confort?

¿Estamos atentos a las oportunidades? ¿Las buscamos?

 

 

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